Apologetica-Teologia-Ciencias Biblicas

Filipenses 1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,

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lunes, 19 de enero de 2009

Jesucristo II: Bautismo-Vida Publica






Bautismo de Jesús por Gustav Dore

Bautismo y Tentaciones
La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista o el Bautizante - su primo - según el Evangelio de Lucas por quien Jesús fue bautizado en el río Jordán. Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios. Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue sometido por el Demonio. No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en Cafarnaún, y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios.

Vida Publica
Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones. Los sinópticos mencionan solo la fiesta de Pascua en la que Jesús fue crucificado. Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos. Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó y Betania (donde resucitó a Lázaro). Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios Apóstoles; en griego, «enviados»), en número de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mateo 10:2-4; Marcos 3:16-19; Lucas 6:13-16). Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago. Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mateo 9:9; Marcos 2:14; Lucas 5:27-28) lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos. El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce. Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña o sermón del monte, en el Evangelio de Mateo 5 y 7. 

Las Parábolas
Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido es enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están:

La parábola del sembradorMateo 13:3-9; Marcos 4:3-9; Lucas 8:5-8
La de la semilla que crece: Marcos 4:29
La del grano de mostaza: Mateo 13:31-32 y Marcos 4:30-32),
La de la cizañaMateo 13:24-30
La de la oveja perdida: Mateo 18:12-14 y  Lucas 15:3-7
La del siervo despiadado: Mateo 18:23-35
La de los obreros enviados a la viñaMateo 20:1-16
La de los dos hijosMateo 21:28-32
La de los viñadores homicidasMateo 21:33-42, Marcos 12:1-11 y Lucas 20:9-18
La de los invitados a la bodaMateo 22:1-14
La de las diez vírgenesMateo 25:1-13
La de los talentosMateo 25:14-30 y Lucas 19:12-27.

Solo estas Dos Parábolas aparecen solo en el Evangelio de Lucas, se trata de:

La parábola del buen samaritano: Lucas 10:30-37
La del hijo pródigo: Lucas 15:11-32.

En las parábolas, Jesús utiliza frecuentemente imágenes relacionadas con la vida campesina. Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia, la compasión y la lealtad (Mateo 12:38-40; Lucas 20:45-47). La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mateo 5:38-48 y Lucas 6:27-36) así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Marcos 14:36) ni Pablo (Romanos 8:15; Galatas 4:6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos (Lucas 4:18) y a los pecadores (Lucas 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mateo 6:9-13 y Lucas 11:1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada.

Milagros
Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran veintisiete milagros, de los cuales catorce son curaciones de distintas enfermedades, cinco Expulsiones de demonios, tres resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios.

Los Evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas por Jesús:

Sanó la Fiebre, de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm, tomándola de la mano (Marcos 1:29-31; Mateo 5:14-15;  4:38-39);
Sanó a un Leproso, un habitando de la ciudad de Galilea mediante la palabra y el contacto de su manos (Marcos 1:40-45; Mateo 8:1-4; Lucas 5:12-16);
Sanó a un Paralítico, en Cafarnaúm que le fue presentado en una camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que se levantara y se fuera a su casa (Marcos 2:1-12; Mateo 9:1-8; Lucas 5:7-26);
Sanó a un Hombre con la Mano Seca, en Sábado en una sinagoga, mediante la palabra (Marcos 3:1-6; Mateo 12:9-14;Lucas 6:6-11);
Sanó a una Mujer que padecía Flujo de Sangre, ella fue sanada al tocar el vestido de Jesús (Marcos 5:25-34; Mateo 9:18-26; Lucas 8:40-56);
- Sanó a un Sordomudo, en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y diciendo: «Effatá», que significaría ‘ábrete’ (Marcos 7:31-37);
- Sanó a un ciego, en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos (Marcos 8:22-26):

Jesús Escupió
Este es otro de esos temas que no se suele abordar por temor a ser chocante con los feligreses, pero yo parto de un principio muy claro y sencillo y es que debemos hablar de todo lo que vemos en la Biblia. DE TODO. No sólo de ciertas cosas. Y una de las cosas que siempre me han llamado la atención en los evangelios es que, en varias ocasiones (3 para ser exactos) Jesús escupió para realizar curaciones. Marcos es el único que ha dejado constancia de estos dos milagros y Juan de uno y, por ese motivo, resulta un tanto obscuro. Sin embargo, es un milagro muy significativo y tiene una relación directa con el sorprendente cambio en el mensaje de Jesús que sigue a este incidente.

Primer caso: En el Evangelio de Marcos 7:31-37
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. 32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. 33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; 34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. 35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien. 36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. 

Para sanar a un sordo y tartamudo, cerca del Mar de Galilea, la gente le rogó a Jesús que "le pusiera la mano encima". Eso habría bastado para sanar al enfermo. Pero Jesús, en vez de hacer eso, prefirió tomar al enfermo "aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y ESCUPIENDO, tocó su lengua". Y gimió Jesús y dijo: "Efata" es decir: Sé abierto, y quedó sanado el varón. Esto es real y fueron parte de las señales y prodigios que hizo el señor en su ministerio, pero también Jesus nos quiere decir que quiere cambiar nuestra manera de oír y nuestra manera de hablar no puso su lengua en la del mudo, escupió sus manos y las puso en su lengua, en la saliva esta la mayor cantidad de ADN o Genes el puso de sus Genes de su genética celestial par cambiar su manera de hablar, luego hablaba bien, el quiere cambiar nuestra manera de hablar no en derrota si no en victoria no en duda sino en fe. Por eso JESÚS escupió y luego toco su lengua, pero si notamos le abrió los oídos porque nadie puede seguir ordenes si no oye, Jesús lo saco de la multitud, porque lo consideraban inmundo, pero en el v. 35 dice y desatada la atadura de su lengua, y hablo claramente si vemos ¿desato que? pues claro la maldición que lo tenia atado.

Segundo caso: En el Evangelio de Marcos 8:22-26
22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. 23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. 24 Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

Estando en la ciudad de Betsaida, le trajeron a un ciego "y le rogaron que lo TOCASE", igualito que en el caso anterior. Y ahí también Jesús prefirió salir de la aldea con el ciego, "y ESCUPIENDO en sus ojos, le puso LAS MANOS ENCIMA" y una segunda vez sobre LOS OJOS "y le hizo que mirase, y fue restablecido y vio de lejos y claramente a todos".

Hay dos cosas en este relato que son de sumo interés. Una de ellas es el proceso que siguió nuestro Señor en esta curación y la segunda es la prohibición que impuso a este hombre. El hacía las cosas según lo requiriese la situación, y no hay realmente dos milagros que sean iguales, pero este es asombrosamente diferente debido a dos aspectos extraordinarios. En esta ocasión escupe directamente sobre los ojos de este ciego, de modo que se usa de una manera continua el escupitajo. Es difícil saber exactamente por qué. Muchos comentadores se han enfrentado y han debatido el tema. William Barclay sugiere que eso fue algo que hizo para acomodarse a la creencia de las gentes en cuanto a que hay algo terapéutico en la saliva. Betsaida, era donde nuestro Señor había realizado muchos milagros, pero entonces no permite al hombre entrar a la ciudad, algo que sin duda concuerda con lo que hemos visto en muchas ocasiones. Jesús solía decir con cierta frecuencia a las personas:
"no digáis nada acerca de lo que os ha sucedido."

El motivo es evidentemente que no quería suscitar el amor a lo milagroso, que se producía con tanta facilidad entre estas gentes, al igual que sucede en nuestros días. Esto explica el por qué las personas que pretenden hacer milagros atraen tan grandes multitudes y llaman tanto la atención. Las personas tienen un gran deseo de ver ante sus propios ojos estas actividades sobrenaturales, pero Jesús les estaba constantemente quitando importancia. Sanaba físicamente y se producían milagros, pero no estaba satisfecho con las reacciones de aquellas personas que sencillamente se mostraban ansiosas por presenciar milagros. Por lo que en estos momentos ejerce un control mas estricto. No quería que el hombre entrase ni siquiera en la aldea, como habían hecho otros antes que él, contando lo que Jesús les había dicho que no contasen. De modo que le pone límite a este hombre para restarle importancia al milagro, porque Jesús intentaba siempre suplir la verdadera necesidad del ser humano, el sufrimiento espiritual interior, y sanar ese aspecto de su vida.

Tercer caso: En el Evangelio de Juan 9:1-7
1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.  

Cerca del estanque de SiloéJesús sanó al ciego de nacimiento. Esta vez, Jesús "ESCUPIÓ en tierra, e HIZO LODO con la SALIVA, y UNTO con el LODO LOS OJOS del ciego"Luego le dijo que fuera a lavarse los ojos en las aguas del estanque de Siloé, "y regresó viendo". Pero esta vez, detalle sorprendente, NO sacó al ciego de la ciudad. Es así que la Biblia nos relata una historia fascinante sobre una persona que no podía ver, era ciego desde el día que había nacido. Nos situamos en los tiempos en que el Hijo de Dios camino por este mundo, más precisamente en Jerusalén, 2000 años atrás el apóstol Juan nos relata esta historia en el capítulo 9. El estaba mendigando muy cerca del templo donde los judíos adoraban a Dios; una persona ciega en esos tiempos no podía hacer otra cosa, dependía de la misericordia de aquellos que pasaban por su camino. Pero un día como cualquier otro en el camino de este hombre pasó Jesús y no fue un día más sino que fue un nuevo comienzo para él. Pero antes de este milagro el Señor Jesús fue a Jerusalén para el Banquete de Tabernáculos (Juan 7:1-10) y, aparentemente, todavía está allí. Hay dos conexiones entre ese banquete y nuestro texto del capitulo 9: Durante el festival, grandes candelabros se encendían en los patios de los templos, en lo alto de los montes, simbolizando “la revelación y verdad de la fe judía”. En el Festival de TabernáculosJesús se declara ser la luz del mundo (Juan 8:12), una declaración que se repite en nuestra lección del Evangelio (Juan 9:5). En el festival, sacerdotes echaban agua de la Piscina de Siloam sobre los escalones del templo “para que el agua fluyera hacia abajo y fuera del Templo hasta el mundo afuera, y así se indicaba la manera en la que la fe judía satisfaría al mundo”. 

La Piscina de Siloam es el lugar donde Jesús le dirá al hombre ciego que se lave el barro de sus ojos. En este pasaje bíblico los discípulos de Jesús pensaban como los fariseos y las demás personas, que si alguien estaba enfermo o si estaba sufriendo es porque habían hecho algo mal, que el sufrimiento es causado por el pecado. Podría ser el pecado de los padres. Éxodo 20:5 dice, “Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen” – un pensamiento que se repite en Éxodo 34:7; Numero 14:18; y Deuteronomio 5:9. Sin embargo, no debemos olvidar que hay una conexión entre pecado y sufrimiento. Eso no era verdad en el caso de este hombre ciego, pero a menudo sí lo es. Por esa razón los discípulos le preguntaban a Jesús que quien era culpable. “¿Quién pecó que causo que este hombre esta ciego? ¿Pecó él? ¿O pecaron sus padres?.” La respuesta de Jesús fue maravillosa. No era la culpa de nadie que ese hombre estaba ciego. Dios permitió que el hombre estuviera ciego para que la gente pudiera ver la obra de Dios. Cierto es que Talmud le atribuye virtudes curativas a la saliva pero sabemos que la redacción del Talmud (de Babilonia y de Jerusalén) se realizó mucho después del ministerio de Jesús. La gente de aquel entonces creía en el uso medicinal del escupitajo. Aquí, en las manos de Jesús, este remedio familiar se convierte en un vehículo para sanar físicamente y para revelación espiritual.

Pero, ¿y el lodo ?
El uso del barro recuerda a la historia de la creación, donde Dios trajo vida del polvo de la tierra (Genesis 2:7).  El que Jesús cure al hombre ciego es creativo, y no solo restaurativo. El hombre ciego de nacimiento, nunca disfrutó de una vista que podía ser restaurada. En vez, Jesús crea vista ex nihilo – de la nada – igual que Dios creó el mundo ex nihilo – de la nadaJesús escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y se lo unto en los ojos y le dijo: "Ve, lávate en el estanque de Siloé” (v. 7). Esto nos parece extraño, desagradable y antihigiénico; pero en el mundo antiguo era muy corriente. La saliva, especialmente la de alguna persona distinguida, se creía que tenía propiedades curativas, por lo tanto la saliva representa un don espontaneo de Jesús y la tierra  la creación humana Dios soplo su Espíritu en el hombre que fue creado del polvo y le dio vida (Génesis 2:7). Las instrucciones de Jesús para que se lave en la piscina recuerdan a la historia de Naaman y Elisha (2 Reyes 5:9-14). En ambos instantes, el lavarse es requerido, el que cura no acompaña al enfermo al agua, y el curar toma lugar solo después de que la persona obedezca. La gente lo veía y le decía: “¿pero no eres tu el que se sienta a mendigar como puedes ver, quién te sano”?. “Ese hombre que se llama Jesús lo hizo” “¿Donde está El ?.” “No sé donde esta solo sé que El lo hizo.” ¿Por qué sucedió esto?. Fue para que La obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Siloé significa “Enviado”, precisamente este era el ministerio de Jesús El era el enviado de Dios al mundo y actualmente es el ministerio de la iglesia. Este lugar antiguamente era el estanque del rey que estaba junto a los jardines reales, también fue descrito como “Puerta de la fuente” (Nehemías 3:15) era la entrada de agua a Jerusalén que había construido tan ingeniosamente el rey Ezequías (2 Reyes 20:20) esto representa a Cristo como el agua viva. El historiador Flavio Josefo describe el estanque de Siloé en el siglo I como teniendo unos 47 m de largo, 6 de ancho y 6 de profundidad y ubicado en la parte sudeste de la ciudad de Jerusalén, no lejos del templo. “Y fue entonces, y lavóse, y volvió viendo” (v. 7). 

Doble Milagro
El hombre está curado. No solo están curados sus ojos, pero un segundo milagro toma lugar también. Al cerebro de una persona ciega de nacimiento le falta la habilidad de procesar información visual correctamente. La respuesta inicial al ser restaurada la vista suele ser confusión. Puede llevar mucho tiempo para que una persona así funcione normalmente. Un neurólogo dice, “Uno debe morir como una persona ciega para nacer de nuevo como una persona que puede ver”, cuando Jesús cura los ojos de este hombre, también le da la habilidad mental para comprender lo que está viendo. El punto sobre todo esto es que no esta en que escupió o si no escupió, en tal o cual caso, pasa por otro lado. Nosotros tendemos a repetir los métodos que funcionan y nos cuesta cambiar, si pedimos un milagro queremos que sea de la forma que yo espero suceda, por eso Dios varia sus formas de hacer el milagro para que no nos aferremos a los modos en que sucedieron sino pongamos nuestra atención al Dios de los milagros. Fíjense como sana a la niña del centurión, quien le dice que él también era hombre de autoridad y que si decía una orden se hacia como decía, por ello Jesús se sorprende de la fe de este hombre. Hay muchos ejemplos en la biblia de milagros de muchas formas diferentes y creo que el punto es mirar al Dios de los milagros y no tanto al milagro en si. Estos milagros fueron realizados porque los enfermos no pusieron oposición y solo así dejaron de ver lo terrenal para ver lo celestial. Aquí se nos muestra que la oposición mas grande para ver el poder de Dios, son las ofensas que las personas nos hagan. Hoy el escupir a alguien es vulgar y ofensivo, pero cuando eso no se toma en cuenta los obstáculos son vencidos y estamos listos para recibir la bendición de Dios. Le digo esto por siguiente razón. Cuando Jesús era llevado para ser crucificado, la Biblia nos dice que fue escarnecido, azotado, herido y hasta escupido, pero ni aun así dijo nada, Lucas 18:32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Marcos 15:19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Nos alteramos cuando le ponemos atención a las cosas que nos hacen, pero si no las vemos, nunca actuaremos como nuestros verdugos que sabemos que van por el camino de la condenación. Jesús se quedo callado no dijo una palabra y eso ya había sido profetizado por el profeta Isaías, cuando dijo: Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. (Isaias 53:7).

Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó (Mateo 20:29-34; Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-45);
Sanó a distancia al criado del Centurión, en Cafarnaúm (Mateo 8:5-13, Lucas 7:1-10, Juan 4:43-54; Juan 4:43-54);
Sanó a una mujer que llevaba 18 años Encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de manos, Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga; (Lucas 13:10-17).
Sanó a un Hidrópico, en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lucas 14:1-6).
Sanó a diez Leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lucas 17:11-19).
Sanó a un Hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalénen sábado (Juan 5:1-9).
Sanó a un Ciego de nacimiento, untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina o estanque de Siloé (Juan 9:1-12).

En los Evangelios Canónicos aparecen cinco relatos de expulsiones de espíritus impuros realizados por Jesús:

-Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Marcos 1:21-28; 4:31-37);
-A otro en la región de Gerasa o Gadara (Mateo 8:28-34; Marcos 5:1-21; Lucas 8:26-39);
-A otro que poseía a la hija de una Mujer Sirofenicia (Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30);
-A otro que atormentaba a un Epiléptico (Mateo 17:20-24; Marcos 9:14-27; Lucas 9:37-43);
-A un «demonio mudo» (Lucas 11:14; Mateo 12:22).

Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a Liberaciones de Jesús (Marcos 1:32-34; Marcos 3:10-12).

Según los Evangelios, Jesús obró tres Resurrecciones:

-La hija de Jairo (Marcos 5:21-24, 39 Mateo 9:18-26, 8:40-56).
-Al hijo de la Viuda en la ciudad de Naín (Lucas 7:11-17).
-Lázaro (Juan 11:1-44).

Jesús obró también, según los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los que se pone de manifiesto la obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el viento) a su autoridad.

Ordena a la Tempestad, que se calme y esta obedece (Mateo 8:23-27; Marcos 4:35-41 y Lucas 8:22-25).
Camina sobre las Aguasy no se hunde (Mateo 14:22-33; Marcos 6:45-52; Juan 6:16-21).

Jesús levitó en las aguas del mar, Pedro también, pero dudó y se hundió. Se denomina levitación el efecto por el que un cuerpo u objeto se halla en suspensión estable en el espacio, sin mediación de otro objeto físico en contacto con el primero que sustente al que levita o "flota", todo ello bajo efectos de la gravedad.

Evangelio de Mateo 14:25 
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos ANDANDO SOBRE EL MAR

Es un pasaje verdaderamente profundo en la Cristología. Jesús se va definiendo al pueblo y a sus discípulos, va revelando quién es él, Mateo con el pensamiento judío plasma su figura a la del DIOS Hebreo, para el comentario de este pasaje lo citamos todo en su lo importante de resaltar es que Jesús no va con sus discípulos en la barca. Jesús a su costumbre, después de despedir aquella muchedumbre, sube al monte o al estilo de la Teología, se encuentra con su Padre en oración y comparte el trabajo, los logros e incluso el milagro de la multiplicación de los panes y peces. Los discípulos en la barca ya van a una distancia considerable (muchos estadios= 180 mts a 185 mts); han avanzado de 4 a 5 kilómetros y se va a desarrollar una escena única, maravillosa entre las 3 y 6 de la mañana que abarca la cuarta vigilia, sí la multiplicación nos hace ver el poder de Dios, su gloria, la siguiente escena hace reflexionar y preguntarse: ¿quién es Jesús?; la barca es agitada por el mar, pero de ese momento lo extraordinario es que sus discípulos ven como testigos: 

Mateo 14:25 Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar.

Está Epifanía divina a sus discípulos es fundamental para darse cuenta que es el Hijo de Dios el que viene a ellos: 

Mateo 14:26 Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: “Es un fantasma”, y de miedo se pusieron a gritar.

Su raciocinio llegó a un límite, lo que ven algunos escépticos decían que era porque estaban medio dormidos, no hubiera existido ese griterío ni histeria, sólo un fantasma lo puede hacer dada la idea de un fantasma que se tiene en su entorno, un hombre no lo puede hacer y Jesús pone todo en orden cuando habla, cuando el verbo se dirige a los hombres:

Mateo 14:27 Pero al instante les habló Jesús diciendo: “¡Ánimo!, soy yo; no temáis.”

En el evangelio de Mateo 14:25 Y a la cuarta vigilia de la noche vino el hacia ellos, caminando sobre el mar.  La cuarta vigilia de la noche es de 3 a 6 de la mañana. El Señor se hace presente en lo más oscuro de la noche. Y entonces comienza a clarear. Algunos Padres de la Iglesia, le dan diversas interpretaciones. Por ejemplo que lo de la cuarta vigilia representa lo siguiente:

La primera es la de la Ley, La segunda la de los profetas, La tercera Su venida histórica y La cuarta cuando venga al final de los tiempos.

Algunos comentaristas quieren entender esta escena como meramente ‘simbólica’. Consideran que no era posible que Jesús caminara sobre las aguas. Pero eso es verlo solamente como Hombre, no como Dios. Aquel que creó el mar, ¿no podrá caminar sobre él? ¡claro que sí!. Y si ha habido místicos que pueden levitar y elevarse del suelo por el poder de satanás y sólo son hombres comunes, ¿no iba Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre a poder caminar sobre el agua?. Los evangelios nos relatan que Pedro y sus compañeros se metieron en un pequeño bote una tarde para cruzar el mar (el lago) de Galilea. Jesús quería estar solo, así que se fueron a navegar sin Él. A Pedro no le incomodó eso: había estado en barcas toda la vida. Pero esta vez se desencadenó una tormenta. Y no se trató de una ráfaga cualquiera. El Evangelio de Mateo dice que la barca era "Zarandeada" por las olas. Fue tan violenta que lo único que los discípulos podían hacer era mantenerla a flote. Para las tres de la mañana me imagino que no estarían preocupados por llegar a la otra orilla: solo querían seguir vivos. Entonces uno de los discípulos notó una sombra que se movía sobre el agua en dirección a ellos. Mientras se acercaba, comenzó a notarse una figura humana que caminaba. Detengámonos un momento para dejar que la imagen tome forma. Los discípulos estaban angustiados y la única persona que podía ayudarlos se estaba acercando a ellos. Solo que Él no estaba en la barca y los discípulos no lo reconocieron. Maravillosamente, el no tener una embarcación no parecía impedir a Jesús en lo absoluto. Pero los discípulos estaban convencidos de que se trataba de un fantasma, así que se aterrorizaron y gritaron con temor. Desde nuestra perspectiva, podemos preguntarnos cómo es que no pudieron saber que se trataba de Jesús¿Quién más podría ser?. Mateo, sin embargo, quiere que sepamos que algunas veces se requiere de los ojos de la fe para reconocer a Jesús cuando está cerca. Muchas veces, a mitad de la tormenta, zarandeados por las olas de la decepción y la duda, no somos mejores que los discípulos si se trata de reconocer la presencia de Jesús.

¿Qué pretendía Jesús caminando sobre el lago a las tres de la mañana?
Solo por un momento profundicemos un poco. David Garland halla una pista en la versión que da Marcos de esta historia en su evangelio.

Marcos 6:48 Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 

Marcos dice que Jesús "iba a pasarlos de largo" o "adelantarseles" sobre el agua pero que, cuando lo vieron caminar sobre el lago, creyeron que era un fantasma.

¿Por qué Jesús quería "pasarlos de largo"? ¿Decidió competir con ellos en una carrera? ¿Quería impresionarlos con un truco realmente bueno?.

Garland señala que el verbo parérjomai ("pasar junto") es utilizado en la traducción griega del Antiguo Testamento como un término técnico relacionado con una teofanía: esos momentos determinantes cuando Dios hizo "apariciones notables y temporales en el reino terrestre para un grupo o individuo seleccionado con el propósito de comunicar un mensaje". "Cuando yo pase en todo mi esplendor…", dijo Dios a Moisés mientras lo colocaba en la hendidura de una roca para que pudiera verlo, y luego le dio a conocer su nombre "pasando delante de él". Dios le dijo a Elías que se presentara en la montaña ante Él, porque estaba a punto de "pasar por allí". Esto recuerda lo que dice el Salmo 77:19; un texto que menciona las hazañas de Dios para salvar a Su pueblo y habla de que Dios camina sobre las aguas. Mateo deja claro que Jesús es Aquel que puede caminar sobre las aguas como sólo Dios puede hacerlo.

Libro de Salmos 77:19 En el mar fue tu camino,Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.

Hay un patrón en estas historias. En cada caso Dios tuvo que atraer la atención a través de la zarza ardiente, del viento y del fuego o caminando sobre el agua. En cada caso Dios los llamó a hacer algo extraordinario. También en cada caso la persona a quien Dios llamó, sintió temor. Pero cada vez que esa persona dijo "sí" a su llamado, sintió el poder de Dios en su vida. Así que, cuando Jesús se acercó a los discípulos sobre el agua intentando "pasarlos de largo", no estaba nada más que haciendo un formidable acto sobrenatural. Estaba revelando su divina presencia y poder. Solo Dios puede hacer algo así: "Él (…) reprendió al viento y a las olas". Es interesante observar que los discípulos entraron a la barca originalmente por órdenes de Jesús. Tenían que aprender, al igual que nosotros, que la obediencia no es garantía para evitar la adversidad. Y en el instante en que la tormenta captó toda su atención, Jesús decidió que era el momento en el que los discípulos tenían que aprender un poquito más acerca de Él. Parafraseando: "De eso se trata, amigos", les aseguro. "Pueden confiar en mí. Conocen mi carácter y mi capacidad. Pueden entregarme con seguridad su destino en mis manos. Tengan valor. Soy yo." No lo habían entendido en su totalidad todavía, pero Dios los visitó en la carne, al caminar sobre el agua. Mateo quiso que sus lectores entendieran que, a menudo, Jesús viene cuando menos se lo espera: a las 3 de la mañana, en medio de una tormenta. Dale Bruner anota "de acuerdo a las Santas Escrituras, los extremos humanos son un punto frecuente de encuentro con Dios". Esos momentos determinantes, dispuestos por Dios, los tendremos tú y yo. Dios todavía les pide a sus seguidores hacer cosas extraordinarias y, si no lo estás buscando, es posible que no lo veas. En la barca se sentaron doce discípulos y no sabemos cómo es que once de ellos respondieron a esa voz. Tal vez con confusión, admiración, incredulidad o con un poco de cada una. Pero uno de ellos, Pedro, estaba a punto de convertirse en un caminante sobre el agua. Él reconoció la presencia de Dios en el lugar más inusual. Se dio cuenta que esta era una extraordinaria oportunidad para el crecimiento y la aventura espiritual. Así que se le ocurrió una idea. Ellos Disciernen entre la Fe y la Necedad. Pedro espetó al caminante sobre el agua: "Si eres tú … mándame que vaya a ti sobre el agua".

¿Por qué razón incluye Mateo este detalle? ¿Por qué Pedro simplemente no se zambulló en el agua?.

Creo que por un motivo muy importante. Esta no es una historia acerca de cómo correr riesgos. Se trata en esencia de un relato sobre la obediencia. Eso significa que tengo que discernir entre un llamado auténtico de Dios, y lo que puede ser simplemente un necio impulso mío. El valor por sí solo no es suficiente, debe estar acompañado de sabiduría y discernimiento. Mateo no elogia el arriesgarse por su propio bien. Jesús no busca gente que salta de los puentes con cuerdas elásticas, ni pilotos que planean en aparatos voladores caseros, ni corredores de autos que persiguen tornados. Caminar sobre el agua no es algo que Pedro hiciera con propósitos recreativos. Esta no es una historia sobre deportes peligrosos, es acerca de discipulado radical. Eso significa que antes que Pedro salga de la barca, más vale que esté seguro de que Jesús piensa que es una buena idea. Por eso es que pide claridad: "Si eres tú… mándame". Al instante Conmueve la prontitud con la que Jesús los tranquiliza, les hace ver que no es un fantasma sino que es Él quien camina sobre el agua. ¡Ánimo! Esa palabra le encanta a Jesús. Con frecuencia leemos en los Evangelios que la usa. Se ve que no quiere que caigamos en el desánimo y todo lo que éste conlleva: depresión, desesperanza, falta de fe. Yo soy, Jesús les deja ver que no están solos, que viene a ellos, como lo prometió. “Se hace reconocer usando la misma fórmula que utilizó Dios en el Horeb: ‘Yo soy’ (Exodo 3:14), pero la pronuncia con sentido de humanidad, busca infundir valor, decirles que no deben temer nada...”

Para Mateo ese ‘Yo soy’, dicho en medio del mar, es proclamación de la identidad divina. Pero la revelación no ha alcanzado de lleno al corazón de los discípulos. Por eso tiene que tranquilizarlos. No temáis una y otra vez leemos en los evangelios esta invitación de Jesús a desechar todo temor y creo que, en la oscuridad, Jesús sonrió. Tal vez se carcajeó, y todo debido a que una persona en la barca, entendió. Pedro tuvo una vaga noción de lo que el Maestro hacía. Y no solo eso, tuvo suficiente fe para creer que también podía compartir la aventura. Decidió que quería ser parte de la historia del primer caminante sobre el agua: "¡Mándame!." 

Realizo también Tres signos Extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simbólico:

- La Multiplicación de los Panes y los Peces. Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos los evangelios (Marcos 6:32-44; Mateo 14:13-21; Lucas 9:10-17; Juan 6:1-13). Ocurre en dos ocasiones según los evangelios de Marcos (Marcos 8:1-10) y Mateo (Mateo 15:32-39);
- La Pesca Milagrosa (Lucas 5:1-11; Juan 21:1-19);
- La Conversión del Agua en Vino, esto se realizo en la ciudad de Caná, en la celebración de una Boda (Juan 2:1-11).
      En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulación con Belzebú este poder de expulsar a los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones. Según los relatos evangélicos, Jesús no solo tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores. Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.

      La Transfiguración
      Los Evangelios sinópticos relatan que Jesús subió a un monte a orar con algunos de los apóstoles, y mientras oraba se transformó el aspecto de su rostro, y su vestido se volvió blanco y resplandeciente. La parte de la aparición de Moisés Elías, se interpreta muchas veces como la confirmación de que Jesús venia a cumplir la ley y los profetas. Los apóstoles dormían mientras tanto, pero al despertar vieron a Jesús junto a Moisés y ElíasPedro sugirió que hicieran tres tiendas: para Jesús, Moisés y Elías. Entonces apareció una nube y se oyó una voz celestial, que dijo: «Este es mi Hijo elegido, escuchadle». Los discípulos no contaron lo que habían visto. En cierta ocasión Jesús se presentó con tres de sus discípulos conocidos como Pedro, Jacobo y Juan y ellos vieron personalmente a dos personajes bíblicos de tiempos antiguos llamados Moisés y Elías que platicaban con Jesús, su asombro debe haber sido muy grande porque dichos personajes ya habían fallecido muchos siglos antes, pero esta sorpresa fue aun mayor cuando vieron que Jesús experimentaba un proceso de cambio asombroso, llamado la transfiguración y quizá nunca visto antes de envolverse en una luz tan brillante como el sol, pero aun mas, cuando desde el cielo, fue escuchada una voz que dijo: Este es mi hijo amado, a él oid. Era Dios quien hablaba y era Jesús quien mostraba la gloria pura de Dios el Padre en la tierra, veamos esto en el texto bíblico:

      Mateo 17:1-5 
      1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

      Los discípulos habían visto con sus propios ojos la gloria de Dios en Jesús. Ellos deben haber recordado la palabra dicha por los Profetas: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.” Vamos a estudiar este tema, de la luz del mundo al calor de lo espiritual, tal y como lo recomienda la misma palabra de Dios en:

      1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

      Jesús dice: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)

      Y ya vimos de qué luz estamos hablando y que es la misma luz de aquel día cuando se transfiguró delante de sus discípulos. Esta luz ya la habíamos visto en el Monte Sinaí cuando Moisés contempló una zarza envuelta en fuego.

      Éxodo 3:2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.”

      Y es la misma luz que Moisés experimentó en su rostro después de haber hablado con Dios en el Monte Sinaí,

      Éxodo 34:28-30 
      28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. 29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. 30 Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él.

      Y de esa luz es que nos habla Jesús cuando dice: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Eso se los dice a los discípulos que le siguen de acuerdo a sus mismas palabras: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Todo esto nos está encaminando a entender que la vida en Cristo es una luz, misma que hace una gran distinción con aquellos que persisten en vivir fuera de Cristo y son considerados como muertos. Estas palabras se comprenden mejor: 

      Marcos 12:27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

      Lucas 1:79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

      Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. 

      Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. 

      1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

      En el caso de Jesús esta luz permanece aun cuando su cuerpo sea invisible como cuando se le apareció a Pablo y que podemos leer en Hechos 9:3-5 “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” La luz que rodea a Jesús conocida como la gloria de Dios podemos leerla en:

      Mateo 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” Lucas 2:9 “Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 

      Hechos 22:11 Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco.

      Continua en Jesucristo III: La Entrada Triunfal-La Vía Dolorosa
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