Icono del siglo VI
¿NACIÓ JESÚS “ANTES DE CRISTO”?
Pedro López Martínez
APROXIMACIONES A LA FECHA EXACTA DEL NACIMIENTO DE JESÚS
Aunque históricamente es improbable que Jesús naciera un 25 de diciembre, la fecha exacta del nacimiento del Mesías cristiano sigue siendo una cuestión muy discutida que entraña diferentes interpretaciones, desde los primeros siglos del cristianismo hasta hoy. Aun así, es posible afirmar que, necesariamente, el nacimiento de Jesús tuvo que ocurrir antes del primer año de nuestra Era Cristiana.
Es decir, aunque suene paradójicamente, Jesús habría nacido unos años “antes de Cristo”. Trataré en este artículo de aclarar algunos conceptos para acercarnos a la fecha más exacta posible de la Natividad de Jesús. Necesitaremos aplicar un poco de sentido común en la interpretación de los textos bíblicos en los que desgraciadamente no se mencionan fechas, de ahí la dificultad añadida de nuestro propósito.
Para una mejor comprensión, diremos que nuestro calendario cristiano moderno estableció que Roma se fundó en el 21 de abril del año 753 a.C. Esta fecha exacta fue inventada por el historiador romano Varrón, quien recogió en su relato la mezcla de las leyendas griegas y romanas sobre el origen de la ciudad. Conforme a estas, el griego Eneas habría arribado a la costa de Italia tras la caída de Troya fundando una ciudad, Alba Longa, origen del pueblo romano. El último rey de la misma, Numitor, fue destronado por su hermano Amulio quien además obligó a su sobrina a hacerse vestal (sacerdotisa virgen). Sin embargo, el dios de la guerra, Marte, engendró en ella dos hijos, Rómulo y Remo, a los que Amulio intentó matar. Los gemelos sobrevivieron gracias a una loba que los amamantó, acabando con Amulio y restituyendo a su abuelo en el trono. Tras ello fundaron una nueva ciudad, Roma, en el lugar en que la loba los había amantado, el monte Palatino. Tras una disputa por los muros de la nueva ciudad, Rómulo mató a Remo, dando apenado a la misma el nombre de su hermano muerto. El calendario que marca la nueva Era data de, aproximadamente, un siglo después de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.), y en su confección, está la base de dos errores de cálculo, que han durado hasta nuestros días.
El hecho de que Jesús naciera “antes de Cristo” es el resultado de dos errores que cometió en el año 533 el monje Dionisio el Exiguo, al hacer el cómputo del año primero de la era cristiana como el año 754 de la fundación de Roma (ab urbe condita), fecha demasiado tardía ya que Herodes murió en el 750 ab urbe condita, es decir en el 4 a.C., y durante su reinado, según Mateo, pudo haber nacido Jesús.
En este artículo encontraremos una fecha más probable para la Natividad, que pudo ocurrir en el otoño del año 6 a.C.
LOS APOLOGETAS COINCIDEN EN EL AÑO 2 a.C.
Ya se ha dicho que en los textos bíblicos no se mencionan las fechas en las que pudo haber nacido Jesús. Sin embargo, hay muchas pistas que han conducido a algunos eruditos a determinar una fecha bastante aproximada de su nacimiento, basándose en las crónicas de algunos de los primeros pensadores cristianos. Estos Padres de la Iglesia también conocidos como apologetas, fue un grupo de personas que destacó, por crear el pensamiento cristiano en oposición a los intelectuales profanos. Pero los Padres de la Iglesia no partían de cero ya que tuvieron delante otras formas culturales como la judía y la literatura greco-romana. Destacamos a tres de ellos que coinciden en señalar el año 2 a.C. como la fecha exacta.
Eusebio de Cesarea, obispo de Cesarea, conocido como El Padre de la Historia de la Iglesia, elaboró aquellos materiales de la cronología universal hasta sus días. Murió en el 339 de nuestra Era. Respecto al nacimiento de Jesús, lo sitúa en el año 24 del reinado de Augusto y en el 28 a partir del sometimiento de Egipto, a la muerte de Marco Antonio y Cleopatra.
Para comprender esto, debemos tener presente que el año 24 del reinado de Augusto comienza a correr desde el otoño del año 2 a.C. hasta el otoño del año 1 a.C.
Tertuliano, fue uno de esos pensadores, además de prolífico escritor durante la segunda parte del siglo segundo, que nació, vivió y murió en Cartago, en la actual Túnez. Tertuliano declara que Augusto comenzó a gobernar 41 años antes del nacimiento de Jesús y que murió 15 años después de ese evento. Augusto murió el 19 de agosto del año 14 d.C., situándose entonces el nacimiento de Jesús en el año 2 a.C. Tertuliano hace notar, asimismo, que Jesús nació 28 años después de la muerte de Cleopatra, en el año 30 a.C., lo que es coincidente con la fecha del año 2 a.C. Ireneo de Lyon, obispo de esta ciudad e importante opositor del pensamiento gnosticismo cristiano, nació aproximadamente un siglo después de Jesús, y de él nos interesa su interpretación histórica de que el mesías cristiano nació en el año 41 del reinado de Augusto. Como Augusto inició su reinado en el otoño del año 43 a.C., esto también apoya al año 2 a.C. como la fecha del nacimiento de Jesús.
¿CUÁNDO EMPEZÓ A CELEBRARSE LA NAVIDAD?
De los evangelios también se desprende que el propio Jesús nunca autorizó a sus discípulos la celebración de la Navidad. Así que, durante los primeros tiempos del cristianismo, siguiendo el ejemplo de los apóstoles, ni la Iglesia, ni los primeros cristianos celebraron el nacimiento de Jesús como tal, ya que en la Iglesia primitiva sólo se celebraba la fiesta de Pascua. Hasta el siglo IV no se introdujo oficialmente la fiesta del Nacimiento del Mesías cristiano.
Para tratar de acercarnos a la que pudo ser la fecha exacta del nacimiento de Cristo y de entender mejor esta curiosa cronología; recordemos que en tiempos de Jesús, el calendario más común era el romano que contaba los años desde la fundación de Roma–“Ad urbe condita“-. Nuestro calendario cristiano moderno estableció que Roma se fundó en el año 753 a.d.C. Este calendario que marca la nueva Era Cristiana data de aproximadamente un siglo después de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.) y en su confección está la base de un error de cálculo que ha durado hasta nuestros días.
Los errores de cálculo de Dionisio “Exiguo”
Fue Dionisio Exiguus, (460/465-525/550) un Monje Erudito y Matemático, creador del cálculo de la era cristiana o Anno Domini (‘año del Señor’) para calcular la fecha de la Pascua, en sustitución de la anterior era diocleciana, quien decidió basar este nuevo calendario en la fecha de la Natividad del Mesías Cristiano, pero se encontró con el problema de que él tampoco sabía a ciencia cierta cuando había nacido Jesús y, por tanto, se vio en la tesitura de tener que escoger una fecha mediante un proceso de cálculo y adivinanza.
El Exiguo fijó la fecha del nacimiento de Jesús en los últimos días del año 753 de la fundación de Roma (el 1 de Enero del año 754 sería el primero de la era cristiana cuando Jesús tendría en ese momento ocho días). Éste fue uno de sus serios “errores”. Dionisio se había basado en la historia romana para calcular el año. Lo que hizo fue sumar los reinados de los emperadores de Roma hacia atrás en el tiempo. Este método de calcular fechas ya se había aplicado siglos antes para calcular fechas históricas egipcias a través de las duraciones de reinado de los faraones. Pero esta vez salió mal.
Los errores
-En primer lugar, olvidó totalmente el año 0: Dionisio puso un calendario que saltaba directamente desde un año antes de Cristo a un año después de Cristo, sin nada en medio. A pesar de eso, este fue solo el menor de los dos errores, Dionisio tuvo dos errores importantes en el cómputo de años.
-el segundo fue mucho más importante. Cesar Augusto, emperador durante la Natividad, recibió el título de Augusto (27 a.C.) pero también había gobernado 4 años bajo su nombre propio de “Octavio”. Fue un dato crucial que Dionisio no tuvo en cuenta. Así que La fecha y el año de la Navidad puestos por Dionisio el Exiguo en el año 525 d.C.
estaba llena de errores.
LAS ACLARACIONES DEL PROFESOR ANTONIO PIÑERO
Antonio Piñero, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en Lengua y Literatura del Cristianismo Primitivo, dejaba su opinión al respecto (fuente: Cristianismo e Historia. Disponible en: https://www.tendencias21.es/crist/Dionisio-el-exiguo-el-calendario-actual-y-otras-observaciones-4-03_a365.html): «Cierto día, Dionisio el Exiguo, mientras daba vueltas a sus cuestiones de cronología (había escrito ya varios libros de cronología de la Iglesia), tuvo una ocurrencia que le pareció absolutamente feliz: ¿Por qué los cristianos tenían que contar sus años según el reinado de un emperador pagano, y encima un cruel asesino de los creyentes? ¿Por qué no numerar los años comenzando desde el momento en el que Jesús, el Salvador, había iniciado su vida terrena?
»La idea le pareció acertadísima. Dionisio tomó como fecha de nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, fiándose de una tradición ya inveterada en su época. Por medio de estudios comparativos (el procedimiento usual) y retrocediendo en el tiempo, el Exiguo fijó la fecha del nacimiento de Jesús en los últimos días del año 753 de la fundación de Roma (el 1 de enero del año 754 sería el primero de la era cristiana: Jesús tendría en ese momento ocho días). Éste fue su “error”. De acuerdo con la cronología de Herodes el Grande que hemos mencionado, este rey murió en el 750 ab urbe condita. Por tanto, Jesús debió nacer en el 748 o 749, uno o dos años antes de la muerte del rey. De aquí –como dijimos- los cinco o seis años de diferencia… ¡que duran hasta hoy!
»Aparentemente, el monje Dionisio no se percató de su equivocación y entregó sus resultados al papa Julio I. La difusión de su obra Sobre la Pascua, comenzó a extender entre las gentes la nueva manera de computar el tiempo de acuerdo con la fecha del nacimiento de Jesús».
LAS PISTAS DE LOS EVANGELIOS
EVANGELIO DE LUCAS
Otro interesante enfoque del asunto, es el evangelio de Lucas, que relaciona el nacimiento de Jesús con el de Juan el Bautista y nos lleva a concluir que sobre el otoño del año 2 a.C. fue la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Dice así este evangelista: «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer, descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel […] Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno […] Se le apareció el ángel del Señor […] El ángel le dijo […] Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan […] Una vez cumplidos los días de su servicio se fue a casa. Días después, concibió su mujer Isabel…» (Lc 1 5-25).
Comoquiera que los sacerdotes estaban divididos en 24 grupos y cada grupo, oficiaba en el Templo durante una semana, de Sabbat —el sábado judío— a Sabbat, y que el Templo fue destruido por Tito el 5 de agosto del año 70 d.C., cuando la primera clase de sacerdotes acababa de comenzar su servicio, y teniendo en cuenta que el grupo de Abías era el octavo, podemos contar hacia atrás y concluiremos que Zacarías terminó su servicio el 13 de julio del año 3 a.C. Si el nacimiento de Juan se efectuó 280 días después, debió haber sucedido entre el 19 y el 20 de abril del año 2 a.C., precisamente para la Pascua de ese año. Si los nacimientos de Juan y Jesús estuvieron separados por 6 meses (Lc 1,26 y 1,36), de nuevo tenemos como resultado el otoño del año 2 a.C. que sería en realidad el año cero, como fecha probable del nacimiento de Jesús.
EL EVANGELIO DE MATEO Y LA MUERTE DE HERODES
En el evangelio de Mateo existe un dato revelador sobre el nacimiento de Jesús, que lo ubica en época del rey Herodes (Mt 2.1). Por otro lado, el historiador Josefo dice que Herodes el Grande, rey de Judea murió poco después de un eclipse en la noche del 12 al 13 de marzo, un mes antes de la Pascua. Si buscamos referencias próximas tenemos que en el 750 ab urbe condita (4 a.C.) hubo un eclipse en la noche del 12 al 13 de marzo, un mes antes de la Pascua. Como Herodes mandó a matar a los niños menores de dos años (Mt 2,16), es posible datar el nacimiento de Jesús dos años antes de la muerte de Herodes (6 a.C.).
CONCLUSIONES
En el 2004 se publicaron unas declaraciones significativas al respecto en el periódico del Vaticano, “L’Osservatore Romano”:
“Históricamente, la verdadera fecha del nacimiento de Jesús permanece bajo un velo de incertidumbre que no han podido levantar ni la historia romana, ni el censo imperial de aquella época, ni la investigación de siglos posteriores…”
Fue el reconocimiento público de la Iglesia sobre la falta de rigor histórico del momento de la venida al mundo del Mesías cristiano.
¿Jesús nació 3.000 años antes de Cristo? Otros eruditos escritores van todavía más lejos, como Llogari Pujol, teólogo y exsacerdote, autor del libro “Jesús 3.000 años antes de Cristo. Un faraón llamado Jesús”, afirma que la idea del niño dios nació 3.000 años antes de Cristo. En la web http://palaurobert.gencat.cat/web/.content/00_EXPOSICIONS/Exposicions/sala4/2007_s4/10_anys_fent_la_contra/amela/cx14_29llogaripujol.pdf, encontramos información suficiente sobre sus extravagantes teorías.
Después de lo expuesto en este artículo podemos concluir diciendo que:
a) El hecho de que Jesús naciera “antes de Cristo” es el resultado de dos errores que cometió en el año 533 el monje Dionisio el Exiguo, al hacer el cómputo del año primero de la era cristiana como el año 754 de la fundación de Roma (ab urbe condita), fecha demasiado tardía ya que Herodes murió en el 750 (4 a.C.).
b) Entre Mateo y Flavio Josefo, encontramos una fecha más probable para la Natividad de Jesús que pudo producirse en el otoño del año 6 a.C. Ldo. Pedro López Martínez
La estrella de Belén: ¿Realidad o ficción?
Según cuenta la tradición, pasados doce días del nacimiento de Jesús de Nazaret, llegaron a adorarlo tres reyes magos provenientes de Oriente. Guiados por la estrella de Belén, los tres magos, de nombre Melchor, Gaspar y Baltasar, arribaron montados en un caballo, un camello y un elefante hasta donde se encontraba la sagrada familia y ofrecieron al neonato tres obsequios: oro (representando las riquezas terrenales), incienso (como símbolo de lo divino) y mirra (en anticipación a los sufrimientos a los que se enfrentaría el redentor en su vida adulta).
La gran mayoría de los detalles de la historia son adornos narrativos que se han ido añadiendo a través de los siglos en diferentes culturas cristianas. La narración original en el evangelio de Mateo habla solamente de unos magos de Oriente, sin especificar su número, sus nombres o su medio de transporte, que efectivamente siguieron una estrella que “vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño.”
La naturaleza de la estrella de Belén ha sido desde siempre un misterio. Cabe recordar que el nacimiento de Jesucristo no pudo haber sucedido después 4 a. C., año en que murió Herodes, el gobernante de las provincias romanas de Judea, Galilea y Samaria en tiempos del nacimiento de Jesús, según relatan los evangelios. Curiosamente, la muerte de Herodes puede localizarse en la línea del tiempo histórica gracias a que coincidió con el eclipse lunar del 13 de marzo del año 4 a. C. Se ha especulado que el misterioso astro podría haber sido una supernova, un cometa, un asteroide o simplemente el resultado de la conjunción de dos planetas. En el otoño de 1604, el astrónomo Johannes Kepler observó una supernova que apareció poco después de la conjunción de dos planetas. Desconociendo la naturaleza de las supernovas, Kepler dedujo que tal fenómeno podría haber sido provocado por la conjunción. Años después, Kepler calculó que en el año 7 a. C. había ocurrido una conjunción repetida de Júpiter y Saturno y supuso (incorrectamente) que el fenómeno podría haber generado una stella nova (supernova) como la que él había observado. Esa nova podría haber sido la estrella de Belén, concluyó Kepler.
Otro posible candidato es el cometa Halley, que se acercó a la Tierra en el año 12 a. C. Otros autores han señalado que existen registros chinos de la aparición de un astro (tal vez un cometa o una nova) hacia el año 5 a. C. También se ha especulado que la estrella de Belén podría tener un significado más astrológico que astronómico y que podría referirse a algún fenómeno inusual, como los dos ocultamientos de Júpiter tras la Luna que sucedieron en el año 6 a. C., de acuerdo con el astrónomo Michael Molnar. Por supuesto, es también posible que la estrella de Belén no haya existido. Aun suponiendo que la visita de los magos de Oriente sea verídica, es posible que la historia de la estrella haya sido añadida por el autor del evangelio tradicionalmente atribuido a San Mateo. Se sabe que este evangelio fue escrito después del año 70 d. C., posteriormente a la destrucción del templo de Jerusalén. La aparición en el año 66 de nuestra era del cometa Halley pudo haber inspirado al autor del evangelio para incluir la historia de la estrella de Belén, según especula R. M. Jenkins.
Es probable que nunca conozcamos con certeza la naturaleza de la estrella de Belén, o simplemente si realmente existió o no. Ahora bien, hay misterios aún más difíciles de explicar, como la aparición del camello, del caballo y del elefante en las historias tradicionales sobre los reyes magos. Nos ocuparemos de esos misterios en futuras entregas de este blog.
¿Existió realmente la estrella de Belén?
¿Existió realmente la estrella de Belén?
¿Qué fue exactamente lo que vieron Melchor, Gaspar y Baltasar? ¿Fue realmente una estrella? ¿O quizá un cometa, una supernova, un meteorito o, incluso, una simple conjunción de planetas?
Se trata de una de las imágenes más íntimamente unidas a la Navidad. La estrella que guió a los Reyes Magos de Oriente hasta el mismísimo portal de Belén , donde el niño Jesús acababa de nacer. Ahora bien, ¿Qué fue exactamente lo que vieron Melchor, Gaspar y Baltasar ? ¿Fue realmente una estrella? ¿O quizá un cometa, una supernova, un meteorito o, incluso, una simple conjunción de planetas? La Ciencia ha intentado dar explicación al fenómeno y comprobar, dentro de lo posible, su veracidad. Estos son los resultados .
Para averiguar cuál fue el tipo de fenómeno astronómico observado por los Reyes Magos, el primer paso es establecer las fechas con la máxima precisión posible. Y en este punto la Biblia no ayuda mucho, ya que no dice nada sobre el día exacto del nacimiento de Jesús, aunque sí que relaciona el hecho con acontecimientos y personajes históricos, como por ejemplo el reinado de Herodes .
Los historiadores coinciden en que el Rey de Judea debió de morir en algún momento entre los años 4 y 1 antes de Cristo. Y los Reyes Magos le visitaron poco antes de su muerte, por lo que su viaje (y la aparición de la estrella que los guió), tuvo por fuerza que producirse antes de esas fechas.
Por otra parte, existen serias dudas de que el nacimiento de Jesús se produjera un 25 de diciembre. En la Biblia, San Lucas habla de la actividad de los pastores de la zona en los días del nacimiento, cuidando a sus rebaños y a los corderos recién nacidos durante la noche, algo que sucede en primavera, y no en pleno invierno. Además, el 25 de diciembre es precisamente la fecha en que los romanos, que dominaban la región en aquél tiempo, celebraban sus Saturnales, una de sus festividades más importantes y para la que se adornaban calles y casas y se intercambiaban regalos. No es casualidad que, para evitar ser perseguidos, los primeros cristianos eligieran precisamente esa fecha para celebrar el nacimiento de Jesucristo. Más tarde, en el siglo IV, cuando el Emperador Constantino adoptó oficialmente el Cristianismo, el 25 de diciembre se conservó como el día de la Navidad.
Pero volvamos a la cuestión del año. Hoy en día los historiadores están de acuerdo en que el nacimiento de Jesús no se produjo hace 2020 años. Y es que la cronología que utilizamos, que divide los años en AC (Antes de Cristo) y DC (Después de Cristo), y que fue concebida por el monje romano Dionisio el Exiguo en el 523 DC contiene, por lo menos, dos errores significativos. El primero es colocar el año 1 DC inmediatamente después del año 1 AC, sin pasar por el cero, un número esencial en las matemáticas actuales y que, de hecho, resta un año a cualquier fecha que queramos considerar. Y el segundo es que Dionisio dio por buena la declaración de Clemente de Alejandría de que Jesús nació en el año 28 del reinado del emperador Cesar Augusto, sin tener en cuenta que durante los primeros años de su mandato se le conoció por su nombre original, Octaviano , hasta que el Senado le proclamó como «Augusto» cuatro años después. Para cuando se decubrió el error, la cronología que aún hoy utilizamos estaba demasiado implantada como para cambiarla y corregir los cuatro años de desfase.
En resumen, que teniendo en cuenta estos errores, el nacimiento de Jesús debió de producirse en primavera, y entre los años 7 y 2 AC. Por lo que ese es el marco temporal que los astrónomos deben investigar para comprobar si se produjo en el cielo algún acontecimiento capaz de llamar tan poderosamente la atención de los Reyes Magos de Oriente.
Cuatro posibilidades
Desde un punto de vista puramente astronómico, existen cuatro posibilidades para explicar la estrella de Belén.
La primera es que se tratara de un meteorito, pero es muy poco probable debido al hecho de que los meteoritos, que se convierten en una bola de fuego al entrar en la atmósfera, apenas si duran unos segundos antes de desaparecer, y la estrella de Belén brilló durante semanas enteras.
La segunda posibilidad es que fuera un cometa, objetos que, esta vez sí, pueden brillar en el cielo incluso durante meses. Sin embargo, el más espectacular de todos los cometas conocidos, el Halley , cuya órbita le trae cerca de la Tierra cada 76 años y que fue visto por última vez en 1986, fue visible en Judea durante los meses de agosto y septiembre del año 11 DC, lo que no coincide con las fechas del nacimiento de Jesús. Por supuesto, pudo tratarse de otro cometa, uno que pasó entonces y que por el momento no ha regresado, pero eso es algo de lo que nunca podremos estar seguros. Además, en la antiguedad los cometas eran vistos como señales que anunciaban muerte y destrucción, y no como heraldos del nacimiento de un rey o de un dios. Los romanos, por ejemplo, marcaron la muerte del general Agrippa usando la aparición del Halley en el 11 DC.
Otra posible explicación, la tercera, es que lo que vieron los Magos fue la muerte violenta de una estrella. Y eso nos lleva a dos posibilidades diferentes: una nova o una supernova. En el primer caso, es la forma (una explosión termonuclear) en que una estrella se libera, de golpe, de una excesiva acumulación de hidrógeno en su superficie. Es muy espectacular, si la estrella está lo suficientemente cerca, y su aparición tiene lugar de forma impredecible y en cualquier momento. Las más brillantes aparecen de repente, sin previo aviso, como una nueva y espectacular luz en el cielo. Su brillo, tras algunos días, o incluso semanas, se va atenuando hasta desaparecer por completo. Como media, se produce una nova visible desde nuestro planeta una vez cada veinte años (la última fue en el año 1975), por lo que nada impide que fuera éste, y no otro, el fenómeno visto en Judea or los tres Magos de Oriente.
Mucho más espectacular, aunque menos frecuente de ver, es una supernova, la explosión catastrófica de toda una estrella que llega a su final y cuyo brillo eclipsa incluso al de toda la galaxia que la contiene. En el momento de la explosion, una supernova puede ser vista incluso a plena luz del día, y su brillo más intenso puede durar meses antes de empezar a decrecer. Durante los últimos mil años, la Humanidad ha sido testigo de cuatro supernovas, en los años 1006, 1054, 1572 y 1604. En todos los casos, los cronistas de cada época se refirieron profusamente al fenómeno. Los chinos, por ejemplo, refieren que la supernova del año 1054 fue visible durante dos meses incluso a plena luz del día. La pega es que no existe en la época del nacimiento de Jesús ninguna referencia definitiva sobre la súbita aparición de una luz especialmente intensa en el cielo. Si sucedió, nadie, en ninguna cultura, documentó el hecho, lo cual parece indicar que debemos buscar la solución en alguna otra parte. Algunos textos chinos hablan de una posible nova en la primavera del año 5 DC, pero se refieren a ella como a un fenómeno de poca importancia y de escasa, o ninguna, espectacularidad.
La última (y quizá la más probable) explicación es la posibilidad de que los tres Magos fueran testigos de una conjunción planetaria especialmente brillante, tanto como para hacerles creer que se trataba de una nueva estrella. Pero ¿Hubo alguna conjunción planetaria de este tipo entre los años 7 y 2 AC? La respuesta es que sí. Los astrónomos han determinado que, en ese intervalo temporal, se produjeron varios fenómenos planetarios que podrían haber sido interpretados como la estrella de Belén. El primero de ellos fue en el año 6 AC, se produjo entre los planetas Marte, Júpiter y Saturno y sucedió en la constelación de Piscis. Los tres mundos formaron una brillante figura geométrica en el cielo que debió de ser de gran belleza y capaz de llamar la atención de cualquiera. Otra posibilidad es la "triple conjunción" de Júpiter y Saturno entre los meses de mayo y diciembre del año 7 AC. Los "pasos" de Júpiter sobre Saturno se produjeron el 29 de mayo, el 30 de septiembre y el 5 de diciembre de ese año.
No cabe duda de que todos estos eventos fueron perfectamente visibles, ya que sucedieron en la cara nocturna de la Tierra. Los dos planetas, además, brillaron el uno muy cerca del otro durante ocho largos meses, el tiempo que se estima necesario para que los Reyes Magos cubrieran los cerca de mil km. de distancia entre Babilonia y Judea. Sin embargo, la que seguramente fue la más brillante de las conjunciones planetarias de esa época fue la que se produjo entre Venus y Júpiter en la constelación de Leo el 12 de agosto del año 3 AC. Los dos planetas brillaron ese día extraordinariamente cerca el uno del otro. Y cuando Venus se retiró, Júpiter permaneció junto a Leo por lo menos durante diez meses más, sumando su brillo al de la estrella. Si el encuentro de los tres Reyes Magos con Herodes se produjo durante la primavera del 2 AC, las fechas encajarían a la perfección. De hecho, tras su primer encuentro y después de que Júpiter y Leo siguieran brillando juntos en el cielo, Venus regresó a la zona y se alineó con Júpiter en junio del 2 AC. El día 17 de ese mes los brillos de los dos planetas fueron tan intensos que llegaron a confundirse.
Venus y Júpiter bajaron juntos y lentamente hacia el horizonte a medida que sus brillos se iban haciendo uno. Hacia las ocho y media de la tarde, hora local de Jerusalén, prácticamente se habían fundido en un único y luminoso astro. En un tiempo en el que no había instrumentos de observación, ni gafas de sol, es muy probable que los observadores no fueran capaces de distinguir los dos objetos individuales y que solo percibieran un único y brillante destello sobre los cielos de Judea.
¿Fue esto lo que vieron los Reyes Magos? Para la Ciencia es difícil asegurarlo. Lo único cierto es que esas alineaciones se produjeron, y que fueron claramente visibles en una época que coincide con la del relato bíblico. Más allá de eso, no existen certezas absolutas. Cada uno es libre, pues, de sacar sus propias conclusiones.
Continua en: Jesucristo I: Nacimiento-Niñez